1919 - VENTA DEL CASTILLO
El diecisiete de febrero de 1919 se publicó en “El Cantábrico” la venta del Castillo de San Vicente con el fin de su reedificación por el adquirente. Tal artículo decía así:
“En uno de nuestros pasados números dimos la noticia de que, por el diputado provincial, nuestro particular amigo don Victoriano Sánchez, y para un acaudalado asturiano, se había adquirido el ruinoso Castillo de San Vicente de la Barquera, con el propósito de reedificarle conforme á su antigua traza.
Esta noticia da actualidad á un hermoso trabajo de nuestro también buen amigo el ilustrado historiógrafo montañés don Julián Fresnedo de la Calzada.
Se publicó aquel trabajo en el número correspondiente al tercer trimestre de 1918, de la notable Revista "Arte Español"; se titula "San Vicente de la Barquera. -Apuntes retrospectivos para su reconstrucción", y es un resumen histórico de la villa, que fué una de las cuatro de la costa montañesa en los pasados siglos, y una acertada descripción de lo que fué su castillo, erigido probablemente por un duque de Estrada, casado con una hija del rey leonés Alfonso III el Magno, y por su orden, en 884, para defensa y seguridad del núcleo de población allí fijado cuando los hispano-godos, huyendo del avance de la invasión árabe, retrocedieron hacia el Norte de la Península.
Fue ese castillo, cuya silueta ruinosa se destaca en lo alto de la colina donde tiene sus cimientos, vigilante defensor de San Vicente contra las invasiones de los normandos y demás piratas del mar y contra los enemigos de la parte de tierra, y á su amparo fondearon durante la Edad Media las barcas de pesca costera y las de altura que se dedicaban á la de la ballena; las naos de comercio que tan activo le hacían entre las cuatro villas y los puertos de Flandes, y las galeras de guerra, destinadas á luchar contra los ingleses ó de paso para las aguas andaluzas donde combatir con los sarracenos.
Al cobijo de ese castillo se crearon industrias importantes; se alzaron centenares de edificaciones; se formaron bancos de pescadores, de menestrales, de hidalgos y de calafates, que trabajaban en los astilleros.
Todo esto y más comprende el instructivo trabajo del señor Fresnedo, que ha merecido justos elogios de la "Revista de Arquitectura", por el acierto con que reconstruye la derruida fortaleza y expresa lo que fueron las murallas, de las que apenas quedan vestigios, los torreones, las espaciosas salas y cuanto fue en un tiempo orgullo de la villa.
Estudios como el del señor Fresnedo de la Calzada, son en extremo útiles y necesarios, pues sobre ellos ha de cimentarse en el porvenir el edificio de la Historia de nuestra provincia, toda en embrión, aunque de algunos años á esta parte son varios los señores amantes de la Tierruca que van reuniendo los materiales que han de servir para aquel interesante trabajo que todos esperamos y tanto se desea.”
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(Se publicó aquel trabajo en el número correspondiente al tercer trimestre de 1918, de la notable Revista "Arte Español"; SAN VICENTE DE LA BARQUERA. Apuntes retrospectivos para su reconstrucción.
Julián Fresnedo de la Calzada. (Arte Español. Año VII, tomo IV, m\m. 3, 1918, tercer trimestre.
Pocos sitios de tan pintoresca hermosura como el pueblo de San Vicente de la Barquera, en la provincia de Santander. Vieja villa de bastante importancia en la Edad Media, conserva aún restos de su pasado, en un largo peñasco bordeado por dos rías que le dieron gran valor defensivo. Altos muros de un castillo desmantelado, paredones de muralla cubiertos de yedra, viejas casas arruinadas, una iglesia del XIII, cuya hermosa torre fué torpemente restaurada hace pocos años, es lo que queda después de numerosos incendios y asolaciones. Tras las montañas verdes que rodean el pueblo, vense los días claros, las cumbres imponentes y nevadas de los Picos de Europa.
El Sr. Fresnedo trata de rehacer con gran fortuna el plano del pueblo en la Edad Media.-T.)
1865 - HISTORIA RESUMIDA DE SAN VICENTE DE LA BARQUERA
En 1865 se publica en “LAS DOS ASTURIAS”, (Almanaque de 1866 para utilidad y recreo de las provincias de Oviedo y Santander), el siguiente artículo firmado por Juan del Corro de la Sierra, escribano que fue de la villa, y que es una pequeña historia, resumida, de San Vicente de la Barquera:
“SAN VICENTE DE LA BARQUERA.
Esta villa es una de las cuatro de la costa del mar cántabro y su fundación data de la más remota antigüedad, pues en el año 148 la repobló Zenón II, como asegura un antiguo historiador: «Cantabri contra Vaceos pugnant, et necatus estiu eo praelio Zenon, Dux eorum, filius Karalii, anno 149, et anno antecedenti repopulavit Eventian, quae nunc dicitur Sanctus Vincentius de Barcaria.» El príncipe Ástuardo la volvió á repoblar el año 339 según afirma otro antiguo historiador: «Volviendo ahora, dice, al conde ó duque Astuardo, viéndose libre de guerras y que con invasiones de corsarios estaba destruida y despoblada la ciudad de Evencia, que Zenón el II había reparado el año 148 y después se llamó San Vicente de la Barquera, este príncipe Astuardo la volvió á dar segundo ser, reparándola el año 339.» Invadida y destruida esta villa por los normandos, se fundó de nuevo, dice el P. Mariana, en el año 1200. Lo que se ignora es el motivo que tuvieron los dos primeros historiadores, para asegurar que antes había sido ciudad con el nombre de Evencia; pero tampoco sería esto extraño, puesto que hay tradición de que tuvo 5000 vecinos. Lo que no admite duda es que en el año de 1550 tenía 2500, pues así resulta de una lista vecinal de aquel año. En 1675 constaba de 274 y hoy solo cuenta 170. La decadencia que ha sufrido consiste en una gran peste en los años de 1567 y 1568, y principalmente en tres horrorosos incendios, uno en 1483, á resultas del cual «se fundó el lugar de Comillas con los habitantes de San Vicente;» otro en 1563, y otro el día 12 de Agosto de 1636, en el que, según la información hecha de orden del Rey por el Gobernador de Laredo, aparece que se quemaron más de quinientas habitaciones regulándose la pérdida de los efectos en más de trescientos mil ducados. A consecuencia del incendio del año de 1563 se construyó un paredón alto, que aún existe con el nombre de la Amparanza, con el objeto de impedir que se comunicara el fuego de una calle á otra, caso de nuevo incendio, resultando de aquella información que á no haber sido por dicho paredón habría perecido todo el pueblo.
La posición que ocupa esta villa es de las más deliciosas. Fundada en anfiteatro mirando al Oriente y á las orillas de su famosa ría, presenta una perspectiva sorprendente y agradable. Sobre esta ría hay dos magníficos puentes, uno sobre cada brazo de los dos en que se divide y con que abraza la villa á manera de península.
El puente titulado de la Maza, que es de mampostería, fue construido á fines del siglo XVI y tenía treinta y dos ojos, que han quedado reducido á veinte y ocho en la forma que se le hizo el año próximo pasado, al construirse la carretera de primer orden, llamada de la costa, que pasa por esta villa. El otro puente, el nuevo, es todo de piedra sillería y tiene nueve ojos: fue construido el año de 1799. En la altura mediado la población y al norte se hallan las paredes de un castillo mandado levantar el año de 884 bajo el reinado y de orden de Alfonso III, el Magno; y sobre la entrada del puerto se conservan las del titulado Santa Cruz, construido en 1578 para la defensa de aquel. Este castillo estuvo en buen estado de servicio hasta el año de 1808 en que le destruyeron los franceses, inutilizando los cinco cañones que tenía, los cuales aún subsisten allí. Entre él y la población está el célebre santuario de Nuestra Señora de la Barquera en cuya famosa ermita se celebra el día 8 de Setiembre de cada año una función de iglesia y romería muy concurrida por las gentes de todo el contorno.
Extramuros de la villa y como á cien pasos del puente de la Maza se halla el convento titulado de San Luis, fundado el año de 1468 y que fue de religiosos franciscanos.
Hoy está sumamente abatida la matrícula de esta villa, así como su industria y comercio, aunque hace dos años ha tomado algún incremento este último ramo. De semejante postración saldría indudablemente si se llevase á cabo el antiguo proyecto de una carretera que, partiendo de Cervera de Rio Pisuerga, viniera á parar á esta villa, y sobre cuya apertura tanto se ha discutido y trabajado, aunque inútilmente, á pesar de haberse expedido diferentes reales órdenes para su ejecución, que únicamente ha podido impedir una rivalidad poderosa. Y no hay que hacerse ilusiones; solo un camino á Castilla sacaría de su letargo á la villa que nos ocupa, y que imperiosamente reclama su buen puerto. Con esta mejora aumentaría considerablemente su vecindario; y sus productos, su industria, su comercio y su marina recibirían un impulso tal, que á la vuelta de muy pocos años se haría una población tan respetable como lo fue en la antigüedad y cual está llamada á ser por su posición topográfica.
Juan del Corro de la Sierra.