1903 - LA FOLÍA SEGÚN MANUEL MARÍA GUTIÉRREZ GARCÍA, ALIAS "ROETEJAS"
Año
1903, Sobre La Folía.
Entre los papeles y
manuscritos que nos dejó Manuel María Gutiérrez García, alias “Roetejas”, hay
obras de teatro, poemas y unas memorias suyas, entre las cuales en el apartado, o capítulo 17, según el autor,
hay unas letras sobre la fiesta de La Folía del año 1903, escritas en los
reversos de los recibos de la Luz, que narra como vivencias.
Las entrego tal y como
figuran en el manuscrito, escritas de su puño y letra y que obran en mi poder.
No entro a valorar su contenido ni puedo afirmar la veracidad de lo escrito por
“Roetejas”, simplemente me parece interesante esta aportación.
17.º La Folía 1903.
Los años anteriores
llevaban la Virgen hombres ya de edad. Entonces la juventud reclamó al alcalde,
y deseguida nos juntamos ocho, que
teníamos que bogar cuatro de cada lado.
Nos dieron unos gorros blancos
y una marinera, el pantalón lo poníamos nosotros, que era un pantalón azul. Yo,
a la gorra le puse un aro de mimbre.
Madrugamos para traer la
Virgen aquí, junto a la casa de Carranceja. Cuando el señor pasaba la portilla
ya salíamos nosotros con la Virgen y se hacía el encuentro a medio camino.
Oíamos misa primera y después volvíamos a la mayor. Cuando estábamos en el
patio todos se fijaban que la mi gorra estaba muy bien.
El martes, La Folía,
salíamos con ella de la iglesia. Bajábamos hasta la escollera, seguíamos hasta
el Pescador. Ya estaban las cantadoras.
Después la embarcamos y la colocamos en el medio de la lancha que es donde da
menos balance. Nos quedaba a nosotros dos bancos, para bogar los ocho.
Como las lanchas calaban
poco, íbamos hasta el Puente la Maza, seguíamos arrimados al puente hasta coger
la otra ría, e íbamos a salir frente a la Capilla de la Virgen. Allí empezaban:
"Que viva la Virgen de la Barquera".
Después salíamos por la
barra del oeste y ya cantaban las cantadoras. “Vuelta la Peña e de dar” y entrábamos por la del este y después, en
la Capilla le cantábamos la Salve.
Llegábamos al muelle y ya
en la lancha venía poca gente.
Veníamos por junto a casa
Chuncha. Ahí sale una trainera de varios aldeanos que, ellos también, querían
bogar.
Y digo yo: un recateo “no dejarlos pasar, adelante”.
Venían con una marcha.
Empezamos nosotros a bogar fuerte y ellos nos pasaron. Grito yo: “rema que es un boga lenta y fuerte”. Y
después bajando mas densa hasta que se vuelve a decir “acaba ya”. Cuando volvimos a decir “rema ya” los teníamos al costado y los dejamos atrás y ganamos el recateo, que los sacamos de ventaja más
de veinte metros.
Después, a merendar a la
tienda de Josefa la de Juncalá que es donde está Arturo que vende leche y diarios.
“¿Qué vais a merendar?”
“Unas chuletas”
Y dije yo: “vos voy a
preparar la merienda”.
Había en aquel tiempo unas
latas de bonito de a peseta. Eran diez latas de bonito, cuatro de pimientos
morrones, dos fuentes y cebolla y aceite. Preparamos dos fuentes al tope. Vino
abundante. Después nos dio un puro a cada uno y al baile. Yo de seguida que
llegué al baile, que se llamaba el Bombé, que es donde tiene la terraza el
Manantial, apagué el puro y le guardé pa´ mi padre que hacía “ligaovillos” de
cigarros de a cuartos y ya así los tenía cuando iba a pescar.